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LAS BITACORAS DE UN FORMADOR AFECTIVO (Relato # 18)

Formadores Afectivos

Escribir es una de las labores básicas de un Formador Afectivo. Así como el jardinero cultiva su jardín, los Formadores Afectivos cultivamos nuestra mente. A través de la lectura sembramos ideas en nuestra conciencia, luego estas van creciendo y es justo por medio de la escritura como cosechamos esas ideas. De modo que la escritura es vital para el ejercicio de este Oficio. Mediante esta diaria labor, los Formadores Afectivos mostramos lo que somos, lo que sabemos y lo que hacemos.

Ahora pienso que para un Formador Afectivo, la escritura más que una labor es una necesidad vital. Es como alimentarnos. Si no escribimos diariamente nos sentimos hambrientos.

Centro de Orientación Juvenil Luis Amigó.

Rastreando mi propia biografía constato que la escritura es una de mis pasiones. Parece ser que desde muy pequeño he tenido la necesidad de dejar huella. De hecho, revisando entre mis archivos personales, es decir, haciéndole una arqueología a mi mente, me encuentro con un pequeño diario que alimenté en la época de mi estadía en uno de los internados de los Terciarios Capuchinos. Si, mis primero coqueteos con la escritura datan de octubre de 1993, cuando estaba viviendo en el Centro de Orientación Juvenil Luis Amigo. Tiempo después, pero ya en la Escuela de Trabajo la Linda, a los 15 años escribí mi primera autobiografía. Según ese relato, y quizá influenciado por los Terciarios, tenía la aspiración dizque de ser sacerdote. 5 años después, y ya viviendo en Bogotá, empecé una bitácora dando cuenta del nacimiento de mi primer sobrino, Dylan, quien hoy ya tiene 12 años.

Desde entonces las bitácoras me han acompañado. Con el tiempo vine a tomar conciencia de la importancia de esos ejercicios para cultivar el Autoconocimiento. Son vitales, nos permiten ver de dónde venimos, en donde estamos y para donde vamos.

De modo que un ejercicio que inicié en mi infancia, ahora en mi adultez cobra pleno sentido. Ya comprendo porque sentí la necesidad de alimentar una bitácora teniendo como referente el Oficio de la Formación Afectiva. Hoy, mientras redacto estas líneas, verifico que en los 5 años que llevamos dándole forma a este Oficio, hemos hecho conjuntamente con mi Luz más de cinco mil bitácoras. Así que estas vaquitas ya están clamando ser ordeñadas.

¿Qué quiere decir lo anterior?

Que con ese material narrativo vamos a elaborar relatos. Este texto entonces es la introducción a esta labor. Tarea que como todo agricultor, debemos llevar a cabo todos los días, al amanecer, inspirados por el canto de los gallos y el abrazo del frió matutino.

Las bitácoras son un registro vivo de la información que pasa por nuestra conciencia. Son como los fósiles de nuestra vida. La Formación Afectiva se alimenta de estas bitácoras. Cuanto me alegra que haya llegado este momento!!! Aunque hace un año lo había intuido, pero todavía no había madurado el concepto. 

De modo que estas invitado, hay una gran reserva y sentimos el imperioso deseo de compartir. Quizá esta sea una de las formas con las que diariamente te estaremos invitando a nuestro banquete central. Los ENCUENTROS AFECTIVOS son un espacio que como Comunidad Formativa hemos abierto para construir nuevos Vínculos Afectivos, aprehender sobre el Mundo Afectivo, ejercitar las Habilidades Afectivas necesarias para construir una mejor relación con nosotros mismos y con los demás, reflexionar, conversar, jugar, leer; en suma, alimentar nuestro cerebro, nuestra mente y nuestra conciencia, en pocas palabras: Construir Comunidad.

¿Te apetece?

Luz Adriana y Andrés

Formadores Afectivos

Comunidad Formativa El Taller

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EL PAPA FRANCISCO Y LA FORMACIÓN AFECTIVA (Relato # 9)

 

Sin duda alguna, la noticia del momento en el mundo occidental es la elección de un nuevo Papa: latino y jesuita. Estas dos condiciones darían para hacer un análisis geopolítico de lo que esto significa, pero como el tema central de este blog no es la política sino la Formación Afectiva, me dispongo a compartir las reflexiones que este hecho histórico me suscitan.

Minutos previos a la divulgación de la noticia, estaba justamente conversando sobre Religión con mi querida suegra. Ella, que es una fervorosa practicante católica, no termina de estar de acuerdo con nuestra resistencia hacia el bautizo de nuestros hijos. Nosotros sostenemos que Orianna y Dante son libres de elegir la Religión que quieran practicar, por eso no nos atrevemos a matricularlos sin ser ellos conscientes de lo que este rito del bautizo significa. Justo en ese instante y de manera casi que providencial, salió humo blanco en el vaticano. De inmediato nuestra conversación tomó otro rumbo y hubo un momento en el que tomé conciencia de una realidad que me ha influenciado como individuo y que muy seguramente tiene que ver con el hecho de que me haya convertido en Formador Afectivo.

Resulta que conversando con mi suegra, constato que mi vida ha estado conectada a la Religión Católica. Yo provengo de una familia sumamente disfuncional, visto desde la Formación Afectiva, de una familia indiferente, no de otra forma podría explicarme el hecho de haber tenido que partir de casa cuando apenas tenía 12 años de edad, para entonces mi familia ya se había roto, y cualquier lugar era seguro, comparado con el entorno en que estaba creciendo; un barrio popular de Pereira donde mi futuro estaba cantado: la delincuencia.

Justo en ese momento aparece la iglesia católica en mi vida. Más específicamente, entra en escena la Congregación de Religiosos Terciarios Capuchinos. Una orden cuyas raíces históricas se remontan al hombre cuyo nombre, ha tomado como propio el ahora Papa Francisco, los terciarios capuchinos descienden de los franciscanos.

En mi huida de ese inseguro entorno familiar y social, hice una fallida escala en Cali. Buscaba el apoyo de una rama de la Tribu Familiar que también resultó igual de indiferente. Motivo por el cual, a los 13 años recién cumplidos aterricé en una casa de los Terciarios Capuchinos en Bogotá, mas exactamente en Cajica: el Centro de Orientación Juvenil Luis Amigó. Desde el 18 de septiembre de 1993 hasta el 31 de diciembre de 2006, estuve protegido por la obra de esta organización. Es imposible desconocer esto. De hecho, entre mis profundos afectos se encuentra el aprecio hacia uno de sus representantes: el padre Arnoldo Acosta, quien estuvo presente en mi vida durante todo ese periodo. En otras palabras, estos curas y sus programas me educaron.

Lo anterior quiere decir que durante esos años de mi vida estuve expuesto a la influencia de las creencias, afectos y prácticas del catolicismo y que lógicamente, algo de ellos debió haber quedado en mi propia Forma de Vida, de hecho, la Formación Afectiva tiene algunas raíces allí y en su momento las pondré en evidencia. En conclusión, los Terciarios fueron mi familia, porque familia es quien te cuida, te protege, te corrige, te apoya, te anima. Eso hicieron estos religiosos católicos durante 13 años de mi existencia. Me ayudaron a salvarme de un destino cantado: la delincuencia y con ella, la miseria acompañada de la temprana muerte.

Como cosa curiosa, justo en el momento en el que termina mi relación formal con los Terciarios, aparece en mi existencia la mujer que me daría lo que la Vida en mi infancia, adolescencia y temprana juventud me negaría: una genuina familia.

A la luz de la Formación Afectiva, hoy puedo concluir que este encuentro con la Mincha es lo que me terminó de salvar definitivamente. Los Terciarios me educaron y con ello me liberaron de la delincuencia, y Luz Adriana con su Tribu Familiar (que ahora es también la mía  me formó (es mas, aun me siguen formando), este afortunado hecho me salvó de cargar con una existencia sin sentido, amargada e infeliz.

TRIBU1En el seno de esta Tribu Familiar he podido experimentar lo que se siente ser genuinamente querido, cuidado, valorado, apoyado. Paradójicamente, mucho me costó desprenderme del influjo de esos afectos negativos que arrastré desde mi niñez. Afectos que se anidan en el corazón de quien crece sin un hogar.

Pero hoy, mientras escribo estas líneas, siendo las 6:42 de la mañana, escuchando como llueve a cantaros en estas frias montañas de Soacha, confirmo que he sido un hombre afortunado. He podido experimentar en carne propia una de las creencias fundamentales de un Formador Afectivo: ¿qué salva y libera a una persona? La Familia. ¿Y dónde nace la Familia? En la Pareja.

Imelda y Silvino (mis suegros) conforman la Pareja que construyó esta Tribu Familiar que me ha formado, salvado y liberado. Esta es una de las razones principales que me llevaron a convertirme en Formador Afectivo y como cosa curiosa, Imelda y Silvino son coherentes practicantes del catolicismo. Yo he sido acogido por una Pareja cuyas creencias, afectos y practicas están influenciadas por el sistema católico.

Por esta razón resulta tan significativa para mí la elección de este nuevo Papa. Porque me hace reflexionar sobre lo que ha significado el catolicismo en mi vida, y más que eso, me pone a pensar en el mensaje central que transmite la institución católica.

Francisco llama a la evangelización, a la transmisión del mensaje de Jesús. Un mensaje muy sencillo que ha sido tergiversado y manipulado a lo largo de mas de dos mil años. Un mensaje que se ha quedado encorsetado en los intríngulis políticos de una paquidérmica institución  que ahora lidera el nuevo Papa Francisco.

Por mucho que la iglesia católica hable del Amor y de la importancia de la Familia para la salud de un individuo, la comunidad, la sociedad y la humanidad; su discurso –en estos tiempos de revoluciones en todos los sentidos- carece de un elemento clave para que el mensaje que transmiten cale en las conciencias de las personas: ni el Papa, ni los cardenales, ni los obispos, ni los sacerdotes rasos, encarnan íntegramente ese mensaje del Amor y la Familia como vehículos de salvación y liberación.

¿Por qué?

Porque el amor empático nace en la Pareja y es la Pareja la que puede estar en condiciones –si recibe la formación adecuada- para producir el Amor que alimentará a su familia y de ahí, producir el Amor que alimentará al resto de su Tribu Familiar, y de ahí a su Comunidad, a su sociedad, a los miembros de su especie humana.

No quiero en esta reflexión plantear consideraciones teológicas  solo me interesa dejarme claro a mi mismo y a quien hipotéticamente lea este texto, que la clave de la vida está en el Amor y la Familia y que una institución tan importante como la Iglesia Católica debería encarnar estas realidades humanas. Mientras se niegue a hacerlo, seguirá su camino hacia la extinción cultural.

Personalmente me interesa rescatar lo bueno que ha hecho esta institución. No me interesa caer en los extremos del fanatismo religioso fundamentalista, ni mucho menos en el extremo de la negación absoluta. Creo que como humanidad necesitamos modelos, pero sobre todo, necesitamos humanos que encarnen esos modelos, no solo que hablen de su importancia.

El Amor y la Familia, esto es lo que debemos encarnar y construir los Formadores Afectivos. Esto es lo que justamente me ha permitido comprehender la Formación Afectiva. Por eso la consideramos una Causa, una Forma de Vida, y si tú lo deseas, también puede ser la tuya.

  

 

Categorías: FORMACIÓN AFECTIVA APLICADA, FORMACIÓN AFECTIVA Y RELIGION | Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario

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